Qué sale del taller y qué se puede encargar
El trabajo se organiza en líneas concretas: vajilla para mesas que reciben gente todos los días, tazas de gres para el servicio continuo y bowls de servir para compartir. No hay catálogo infinito ni temporadas. Hay un repertorio acotado de formas que se repite en series pequeñas, numeradas y marcadas con el sello del taller.
Series cortas, no stock permanente
Cada tanda se tornea una vez y se numera. Si una forma funciona, se repite; si el esmalte pide otro ritmo, se ajusta. Eso significa que una pieza disponible hoy puede no volver con el mismo matiz, y que conviene reservar antes de que la serie se cierre.
Gres cocido a 1240 grados
La pasta local de alta temperatura y la cocción a 1240 grados dan una superficie estable frente al lavado frecuente y al uso diario. La base se pule después del horno para que apoye bien y no marque la mesa.
Esmaltes de ceniza preparados en el taller
El esmalte se mezcla acá, no llega listo. Aplicado en capas finas, deja ver el color de la pasta y produce matices que van del gris verdoso al ocre. Ninguna pieza sale idéntica a la anterior, y eso es parte del resultado.
Encargos para restaurantes y tiendas
Cuando una mesa de barrio o una tienda de diseño necesita un conjunto coordinado, se acuerda primero una paleta de esmaltes y un repertorio corto de formas. Se produce la cantidad justa para que el servicio o la exhibición tengan ritmo, sin caer en la repetición industrial.
Piezas sueltas para la casa
También se consulta por unidades individuales: un plato playo, un bowl mediano, una taza. Sin decoración añadida y pensadas para durar, para quien busca objetos de mesa simples y no un juego completo de una sola vez.